10.05.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 10

Tomamos el coche con destino al hotel, al llegar les invitamos a nuestra habitación para seguir la fiesta, gracias al mini bar en la habitación podemos seguir bebiendo. Juan se encarga de ello mientras que yo trato de dar un poco de ambiente al lugar con música.  Ana y Carlos se sientan en la cama, nosotros acercamos las sillas que se encuentran distribuidas por la habitación y comenzamos de nuevo con la conversación.
Cansada después de varios minutos de conversación, decido proponer un juego, para amenizar más aun la noche
- ¡bueno chicos, llego la hora de jugar! – digo animada por el alcohol
- ¿un juego? … vale, ¿Qué propones? – pregunta Ana
- verdad o reto. Vamos a ver qué tan sinceros podemos llegar a ser – le guiño el ojo, ella mira aterrorizada pensando que puede salir en el juego nuestro encuentro de hace unas horas – comenzamos con las verdades y en la segunda ronda van los retos, así nadie se queda sin ninguna de las dos opciones por hacer.
- ¡genial! – chilla Carlos – ¿Quién empieza?
Juan bebe de su copa con tranquilidad y responde
- que lo hagan las chicas –
Sonrió con malicia mirándole, sabe que puedo llegar a ser muy juguetona y está deseoso de verlo
- ok, empiezo yo – señalo a Ana y obviamente tiro a matar –  Vamos a ello, y recuerda debes decir la verdad… ¿te gustan las chicas? – la miro fijamente sonriendo. Todos están expectantes a su respuesta. Se hacen unos minutos de silencio cuando ella decide responder
- bueno….gustar…pues no sé, puede…-
- sí o no Ana, solo tienes dos opciones para responder – señalo con malicia, quiero que responda con seguridad, eso me excita de sobremanera
- claro…claro – hace una leve pausa y responde ante la mirada atenta de Carlos – sí, me gustan
Me siento orgullosa de su respuesta, me encanta llevar a la gente al límite, así que sonrió aún más. Carlos está sorprendido pero se le nota cierto gusto por lo que acaba de oír, aun así se dirige a Ana en busca de explicaciones
- pero Ana…no lo sabía… ¿Cómo?... ¿desde cuándo? –
- no es tu momento Carlos, ahora le toca a Ana preguntar – le digo recalcándole que es un juego y debemos seguir, no quiero que se estropee, ya tendrán tiempo para hablar
- vale, vale…continuar – dice y bebe de un trago su copa
- Ana, es tu turno – indico
- ok, mi pregunta es para Juan… - le mira con deseo pero a la vez se le nota nerviosa, tímida – aparte de tu chica, ¿existe alguna chica que te guste tanto como para follartela?
Me quedo bastante sorprendida ante su pregunta, no me imaginaba que fuera tan directa, pero me gusta que se meta por ese camino. Obviamente Juan está encantado con esa pregunta, así que contesta sin pensárselo mucho
- sí, tu – le dice sin titubear, ella se sonroja y sonríe tímidamente. Carlos ya ni se inmuta, al parecer sabe que el juego tiene un cometido y esta vez se deja llevar – ahora es mi turno de preguntar. Carlos, ¿preparado? – le pregunta
- venga, dispara – contesta
- perfecto. ¿Te follaras a mi chica? – directo, cortante, sin dudas, así es él. Se queda tan tranquilo bebiendo de nuevo de su copa y esperando la respuesta
- si ella me deja, toda la noche si es posible – contesta sin dejar de mirarme y esa mirada hace que me moje completamente
- Andrea, tu turno. ¿Me dejas follarte? – pregunta sin ninguna vergüenza ya
- ya estas tardando – le contesto mientras me muerdo el labio de manera muy sensual
Las cartas están sobre la mesa, cada uno ha dado el paso necesario para calentar la noche. Tenemos claro que nos deseamos mutuamente, que tenemos ganas de aventura, de sexo loco y desenfrenado. Comienza la hora de los retos
- Ana tu eres la primera, ¿preparada para el reto? –
- una copa más y estoy lista – responde bebiéndose de un solo trago un chupito de tequila que hemos traído para la ronda de retos
- vale, te reto a un baile… -
- venga ya, eso es súper fácil – dice mientras se ríe
- … para juan. Quiero que le bailes de manera muy sensual, tanto como para que desee follarte allí mismo en la silla donde está sentado –
Juan suelta a reír, le encanta que esté jugando tan fuerte. Por otro lado Carlos se muestra ansioso, se le nota el deseo ante este reto. Ana bebe su segundo tequila
- perfecto, lo hago – ya está completamente desinhibida, las copas y por supuesto nuestro encuentro, han hecho que ella se olvide de timidez y vergüenzas, ahora muestra su lado más vicioso, eso nos atrae a los tres.
Se levanta y cambia un poco la música, necesita algo más animado y sensual para el momento. Busca por unos segundos y encuentra la canción perfecta, Rude Boy de Rihanna. Empieza la canción y ella va caminando directo hacia su espectador. Juan se acomoda en su asiento preparado para el espectáculo.
Sus caderas se comienzan a mover muy lento cerca de él, es como si sintiera la música en cada fibra de su cuerpo. Se pone de cara a él y va moviéndose con soltura, muy sexy con ese vestido veraniego que lleva que le marca sus curvas
- Juan, ¿reto cumplido? – pregunto al ver como la mira excitado
- cumplido – afirma mientras continua observando como mueve Ana su culo con destreza y se va alejando de el para sentarse de nuevo
- ahora cariño, te toca a ti –
- ok, ¿Qué tengo que hacer? –
- muy sencillo, bésala – hay picardía en mis palabras
No se lo piensa dos veces, se pone de pie y se acerca a ella. Ana se muestra ansiosa y espera encantada a que el la bese. Este la invita a ponerse de pie nuevamente, la rodea por la cintura y la sujeta muy cerca de él. De repente sus labios se funden en un beso excitante, húmedo y atrevido.
Carlos y yo nos miramos nuevamente, al parecer deseamos lo mismo pero nos contenemos, es un juego y así las reglas lo marcan, debemos esperar a nuestro momento.
Pasan un par de minutos y ellos continúan besándose, se ahogan en el deseo y no quieren parar, pero el reto debe llegar a su fin, por ahora
- al parecer el reto se ha cumplido con creces – digo mientras observo su erección
- mmmmm…y tan cumplido – suspira Ana mientras se relame después de sentir sus labios
- Carlos, tu reto – dice juan – debes tomar un hielo y excitar a Andrea con él. Tú eliges el cómo utilizarlo y porque lugares de su cuerpo utilizarlo
Yo como siempre, tan dispuesta, me quito el vestido y me tumbo plácidamente en la cama para darle más acceso a jugar. Me quedo en sujetador y el culotte que llevo puesto. Me mira con ganas de devorarme entera. Toma un hielo y se pone a horcajadas sobre mí. Lentamente comienza a deslizar el hielo por mi cuello, lo siento en mi piel y me recorre un escalofrió por toda la espalda, me mojo instintivamente disfrutando de la situación. Lo sigue deslizando y llega a mis pechos aun cubiertos por la tela del sujetador, los rodea con el hielo mientras que yo disfruto como una loca de la sensación. Continua pasando por mi vientre, mi ombligo hasta que llega cerca de mi sexo, eso me excita completamente
- reto cumplido – dice juan, cortando el momento, dejándole con unas ganas locas de adentrarse en mi coño. Sabe que es mejor que lo desee con locura que entregárselo fácilmente
- bueno, por ultimo quedas tu – indica Carlos mientras se levanta y me ayuda a incorporarme – tu reto es hacerme un masaje, muy suave y sensual – aprovecha la oportunidad para que sigamos tocándonos
- ok, voy por el aceite –
- que el masaje sea con los pechos – dice rápidamente Juan. Rio ante su propuesta, él siempre va más allá. Acepto, por supuesto Carlos también y Ana está encantada con la idea.
Él se quita la camisa y se acuesta en la cama. Traigo el aceite y lo esparzo por su espalda, me quito el sujetador y me pongo encima de él. Comienzo el masaje por toda su espalda, aprisiono mis pechos contra ella e inmediatamente mis pezones reaccionan colocándose duros ante el contacto de su piel. El disfruta plácidamente, se escuchan sus leves gemidos al sentirme semi desnuda encima suya.
Me muevo en círculos por toda su espalda, deslizándome suavemente gracias al aceite, mientras tanto al pie de la cama se encuentran Ana y Juan muy juntos. Él le toca sutilmente por la espalda y ella responde entre suspiros a sus caricias. Miran atentos como masajeo a Carlos, una escena excitante para todos
- ahora ponte boca arriba – le indico y hace caso inmediatamente. Quedamos frente a frente, él se fija en mis pechos mientras traga saliva por la excitación. De nuevo me pongo a masajearlo, pero el deseo de ir más allá me puede y después de unos segundos frotándome contra él, quiero más…mucho mas

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