9.08.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 9

El agua se encuentra bastante cálida, invita a probarla pero decidimos no hacerlo por las horas que son. Ana está muy callada y casi toda la conversación la llevo yo. Le noto un poco distante, así que decido preguntar
- ¿te sucede algo? –
- nada, simplemente que aún no logro entender que paso en la habitación –
- poco, porque no nos dio tiempo – digo entre risas para relajar la tensión – tranquila Ana, que no ha pasado nada, simplemente fue un beso, aunque a mí me hubiese encantado que pasase algo mas
Me mira fijamente sin decir palabra. Seguimos nuestro camino. Metros más adelante nos encontramos con unas barcas de pesca y decidimos descansar apoyadas en una de ellas. Solo escuchamos el sonido del mar, la noche es tranquila. La luz de la luna nos acompaña. En un instante nos miramos, no aguanto más y me lanzo de nuevo a besarla.
Sus labios queman los míos, no sé si es por la excitación que las dos sentimos, pero nos besamos con total pasión que se nos olvida el sitio donde estamos. Le agarro sutilmente por el cuello para besarla con más poderío. Sus suspiros son ahogados por mi lengua que juega ágilmente con la suya, buscando más fuego de su boca. Nos tumbamos suavemente en la arena que aún conserva el calor del verano, mis manos comienzan a tocar su exquisita piel blanca, subiendo desde su pantorrilla buscando camino hacia su entre pierna. Siento como mi mano arde al acercarse hacia su coño. Deseosa estoy por saborearlo y me apresuro a tocarlo. Paso mis dedos dócilmente por la tela suave de su ropa interior, siento como esta mojada y eso hace que me excite aún más. Ella gime despacio al sentir mis dedos cerca, se relame los labios como pidiendo más. Le beso nuevamente saboreando sus gemidos.
Satisfago nuestros deseos esta vez tocando sin la tela de por medio. Busco con calma su clítoris que se encuentra totalmente expuesto para mi deleite. Lo palpo y Ana se retuerce de placer. Le gusta que mis manos le acaricien y me lo hace saber
-¡no pares por favor! – dice entre susurros
Sigo acariciándole pero esta vez voy en busca de algo más, en busca de ese momento exclusivo donde ella se dejara llevar por mí y me dará todo de sí. Ahora mis dedos siguen agiles buscando el momento para penetrarla. Se moja por completo haciendo que estos deslicen hacia el interior de su coño preparado para follarle. Lentamente introduzco un dedo y ella gime nuevamente de placer. Saca sus pechos aprisionados por su vestido, dejando a la vista sus suculentos pezones que me incita a besarles. Me abalanzo sobre ellos y los meto en mi boca, jugando con ellos, mordisqueándoles. Sus gemidos dan aprobación a mis juegos, continúo como cual sediento.
Mis dedos no paran de penetrarla, esta vez voy más allá introduciendo un dedo más, eso le encanta y lo noto cuando su coño los aprisiona hábilmente, impidiendo que salgan. Prosigo con rapidez, esperando el dulce momento de ese primer orgasmo que tanto busco en ella. No para de sentir placer y yo no me detengo en el proceso, pero deseo probar más, mucho más aun, así que dejo sus pechos libres de mi boca hambrienta y me dirijo a su sexo que esta empapado con sus flujos, pidiendo que le devore completamente.
No le doy tiempo de reaccionar, cuando siente mi lengua retozar sin parar en su coño. Un grito seco se escucha de sus labios al sentir que mordisqueo gentilmente su clítoris, eso me excita aún más y hace que saboree con más ahínco. Siento como sus flujos llenan mi boca. Estoy impaciente por sentirla.
Ahora mis dedos son acompañados por mi lengua que no para de lamer entero su coño, de refrescarme con su sabor. Por fin llega ese instante donde ella se vuelve toda carne, entregándome toda su corrida. No paro y el orgasmo se hace eternidad, no para de correrse, no para de gemir
- ¡mmmmm! ¡Dios! – dice codiciosa de más placer
Despojo de ella todo el líquido dulce que su coño me ha concedido. Relamo la comisura de mis labios las últimas gotas que quedan de ella, aunque sigo excitada y con ganas de más, me siento satisfecha por poder deleitarme en ella.
Se acomoda despacio su vestido y se incorpora. Nos besamos nuevamente, esta vez con dulzura. Le miro embelesada, esta sonrojada y sus ojos sonríen de placer
- gracias… - me dice mientras me da nuevamente un tierno beso - …ha sido la mejor experiencia de mi vida
Sonrió y sigo besándola, sus labios me encarcelan, no puedo separarme de ellos. Me levanto y la invito a seguirme. Vamos de camino al encuentro con los chicos, de nuevo el silencio se hace entre nosotras. Al llegar al bar, vemos como ellos siguen de copas y riendo como locos. Nos vamos acercando a la mesa, antes de llegar la tomo de la mano y le digo susurrando
- esto ha sido solo el principio… – la miro fijamente con deseo y noto su respuesta con un suspiro profundo. Nos sentamos y acompañamos a los chicos con unas copas
-¿Qué tal chicas?, ¿ha estado divertida la caminata? – pregunta Carlos inocentemente
- ha estado muy entretenida, con ganas de caminar más… ¿verdad Ana? – me mira sin dejar de parpadear, intentando buscar las palabras precias para responderme
- con ansias… -
Juan nota nuestras miradas, pero decide no preguntar aun nada. Pide otra ronda porque la noche aún le queda para terminar y tenemos planeado disfrutarla hasta el último minuto. Yo decido parar de beber, ya que debo conducir de vuelta al hotel, pero aun así estoy disfrutando de las historias de Carlos, de los coqueteos descarados de Ana y de las caricias secretas por debajo de la mesa de juan. Suena una canción de fondo que me encanta, Policy of truth de Depeche Mode, así que me pongo en pie y comienzo a mover mis caderas. Siento la música en mi cuerpo, no puedo parar de moverme sensualmente al lado de juan que agarra inmediatamente mis caderas, acariciando sensualmente mientras que Ana y Carlos se quedan encantados con mis movimientos.
Las notas suaves de esta canción hacen que me sienta más sexy que nunca, así que aprovecho el momento para provocar a mi amiga de juegos, pero al parecer tiene un efecto colateral en Carlos, algo que no me molesta del todo. Juan sigue agarrado de mis caderas, le observo pero me doy cuenta que su mirada está puesta en Ana que también le mira fijamente, se nota la tensión sexual entre ellos y eso me excita. Decido jugar un poco así que beso a juan y le miro, ella con la boca entre abierta, visiblemente excitada ante tan erótica escena, respira con dificultad.
Me divierte excitarla, pero me gusta más aún el efecto que tengo en los chicos con mis juegos, así que continúo hábilmente con la locura de provocarles
- ¿bailas? – me dirijo a ella ofreciéndole la mano para que me acompañe antes que la música cese. Se pone en pie y la acerco a mí. Carlos y juan no nos quitan la mirada de encima, les altera de sobre manera vernos bailar.
El roce es claramente descarado, se nota la química entre ella y yo. Le acaricio levemente la espalda y ella me acaricia el cabello, enredando sus dedos en él. Seguimos nuestro sensual baile, la canción está a punto de terminar, así que Ana aprovecha el momento para hablar
- tengo curiosidad por saber algo – dice sin parar de bailar - ¿Cómo es que te gustan las chicas estando con un tío tan interesante como lo es juan?
Le miro sorprendida ante su pregunta, es verdad que es bastante interesante que cualquier chica deseara estar con él y al parecer Ana es una de ellas
- ¿tan interesante? … ¿acaso te atrae? – pregunto mientras nos sentamos de nuevo al terminar la canción
- bueno…es… es un chico muy guapo sin duda…se podría decir… - dice entrecortando sus palabras
- vamos Ana, que creo que hemos pasado ya el umbral de la vergüenza, ¿no crees? – le guiño el ojo provocándola
- la verdad es que sí, me atrae tanto como lo haces tú. Lo siento, no sé qué me pasa, pero es que les veo juntos y es una combinación explosiva para mí –
Sonrió levemente mientras me muerdo el labio inferior, ella aun no lo sabe, pero es el momento más excitante para mí de la noche y ese gesto lo corrobora. Mi cabeza comienza a fantasear, la noche pide guerra y yo voy a por todas.

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