11.06.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPITULO 12

Efectivamente la noche era joven y excitante. La música nos envolvía el cuerpo y nos entregamos totalmente a ella. Isabella ríe y disfruta de su momento, todos tienen algo que ver con ella, se acercan amigos, conocidos, fans de su trabajo, todos con palabras y abrazos en señal de cariño hacia ella. Esta feliz, se le nota en su cara.
Decido acércame a ella y llevarla a bailar conmigo, me sigue encantada agarrada de mi mano. A su lado me siento una inexperta en la pista, pero disfruto de verla bailar. Coquetea conmigo descaradamente y eso me pone a mil, siento como mi corazón palpita deseándola, esta vez decido dar yo el paso. Me acerco a ella, la tengo tan cerca de mi boca, que sus suspiros me llenan los pulmones. Sus delicados labios me invitan a besarla y así lo hago.
Delicado, suave, excitante y sensual, así es como vivo ese beso. Un beso cargado de sexualidad reprimida, que las dos deseamos dejar salir. Sé que desea que le diga todo lo que podría hacerle a su cuerpo y yo me muero por demostrárselo
- ¡te deseo! - le digo lo que muchas veces he callado, se lo digo con lujuria, con morbo. Ella me mira sin asombro pero con vicio, su mirada se llena de fuego y me lo trasmite. Siento como me quema, como me atrae directamente a su ambicioso infierno, lleno de sexo y placer.
Nuestras miradas hablan por sí solas y nuestros cuerpos gritan el hambre por la carne. Ahora ella es quien toma el mando, así que me ofrece su mano y me lleva de camino a la oficina de Juan. Este nos observa de lejos mientras subimos las escaleras hacia su despacho y sonríe, sabe bien que la noche esta por subir el nivel.
Cierra la puerta detrás de mí y se abalanza a besarme, yo recibo afanosa sus labios, besándola ardientemente mientras la tomo por la cintura. Ella apoya su mano contra la puerta, entre tanto su mano derecha toca mi cara dulcemente. Nos detenemos unos segundos y nuestras miradas se encuentran. Hablamos sin palabras, simplemente nos consumimos en la pasión que los poros de nuestros cuerpos emanan. La deseo como a ninguna

10.10.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 11

Empiezo a desabrocharle los pantalones, estoy ansiosa por saber que tiene guardado para mí. El me mira envuelto en pasión, aguardando a mis movimientos mientras que su polla se pone dura ante la espera. Por fin la libero de la opresión, se encuentra preparada para ser devorada, mi boca la desea dentro y le doy gusto cuando comienzo a chuparla con total delicadeza.
Nuestros espectadores tampoco aguantan más y desean convertirse en protagonistas.   Ana se lanza a los labios de juan y empiezan con los besos, devorándose como hienas, las ganas contenida desde hace horas se les desborda con los besos y las caricias. Le invita a que se tumbe al lado de Carlos, lo hace y comienza a besarle, yo sigo con su polla en mi boca chupando hasta el fondo de mi garganta.
Juan le acaricia por encima del tanga, sintiendo como su clítoris se endurece, como se moja al tacto y eso hace que ella vibre del placer. No se resiste más al deseo de saborearla, así que le arranca ágilmente el tanga y le deja el coño descubierto ante sus ojos, se lanza a comérselo. Utiliza su lengua con destreza y eso a ella le hace enloquecer
Continuo con la polla de Carlos entre mis manos y mi boca, no paro de entregarle placer con mi lengua, el me lo hace saber con sus gemidos, con su manera de tomar mi cabeza con sus manos para marcar el ritmo follando mi boca con su polla rápidamente
- mmmm…no te detengas…sigue así – me dice mientras se retuerce de placer al lado de Ana que hace lo mismo gracias a la lengua y los dedos de juan
- ¡¡ohh, por dios!! – grita mientras siente como su coño es follado por el con su lengua. Está a punto de llegar al orgasmo y así lo hace saber - ¡¡sí!! ¡¡Sigue así!!
Al escuchar los gemidos de Ana, me pongo más puta aun, tanto que no dudo en parar de chupar la polla de Carlos, para desnudarme al completo y colocar mi coño completamente mojado en su boca. Empezamos a darnos placer mutuamente, a mí me falta poco para correrme al estar tan caliente por la situación y a él después de varios minutos con su polla en mi boca, comienza a vibrar y a endurecerse aún más, tanto que las venas están a punto de explotar
- ¡¡ahhhhhh!! – chilla Ana al instante de sentir como su coño se contrae con su corrida. Juan saborea sus flujos, está fascinado con su sabor y el como ella se ha dejado llevar por el placer. Ahora es su turno de probar esos labios en su polla, así que ella se arrodilla frente a él y comienza a chupar con vicio.
Llega mi momento, comienzo a sentir como me mojo de manera desmedida ante la inminente llegada de mi primer orgasmo. Mi sexo se contrae con fuerza y en tan solos unos segundos estallo en placer. Grito ante el goce de mi corrida y me siento preparada para recibir la corrida de Carlos. No paro de correrme, una y otra vez, lo hago en su boca, a su vez él se saborea con ellos y me pide más
- ¡vamos nena, sigue corriéndote! – dice juan que está disfrutando de la técnica oral de Ana
- ¡mmmmm! – gimo con locura. No paro de correrme, siento las olas de placer que van y vienen sin parar. Sigo chupando mientras ahogo mis gemidos con la polla de Carlos, percibo que está a punto de correrse así que trago hasta el fondo de mi garganta esperando sentir su leche caliente
- ¡me corro! – dice rápidamente y se deja ir en mi boca, llenándome completamente mientras sus gemidos inundan la habitación.
La boca de Ana continua jugando con la polla dura de juan. Algo que me encanta de él, es que podemos pasar horas jugando, follando como locos, pero me llena primero de placer antes de permitirse el placer de un buen orgasmo, así que sabe bien que debe ir a por más de ella, sacar más aun su vicio para que disfrute como una posesa. Le ordena que se levante, la besa y con furia la va desnudando, quitando toda prenda que la viste aun. Le da la vuelta y ella apoya sus manos en la cama, dejando libre el acceso a su coño para que juan la folle. Me apresuro y tomo un preservativo de nuestra mesa de noche para ponérselo
- déjame a mi cariño – le indico, mientras lo abro y me acerco a él. Lo pongo en mi boca y me arrodillo a su lado, le deslizo sutilmente mientras mis labios rodean su polla, dejando de manera perfecta el preservativo en ella. Gime más aun de placer y está preparado para follarse a Ana.
Le toma por las caderas, le abre un poco más las piernas y sin darle tiempo a reaccionar, le mete abruptamente la polla haciendo que chille de gusto al abrigarla en su interior. Ella comienza a mover su culo mientras que el entra y sale de su coño con rudeza. Le gusta escucharla gritar, le pone loco y eso hace que folle con más fuerza.
- ¡vamos zorra, mueve ese culo y has que me corra! – le grita demostrando que es el amo de la situación. Ella hace caso a sus palabras y se mueve con demencia, haciendo que su culo rebote con potencia sobre su pelvis. Continúa sin dejar espacio a que la polla de juan descienda y comienza a correrse como una desquicia, mojando su entrepierna completamente.
Carlos tampoco se resiste y decide follarme, pero quiero ser yo la que lleve el control, así que me coloco encima, comienzo a saltar en su polla e inmediatamente me corro, una y otra vez.
Su miembro es grande y encaja perfectamente en mi sexo, eso produce que el roce ante la penetración sea extremo, derrochando todo sentido de lujuria que pueda llegar a percibir entre nuestros cuerpos inundados en sudor. La escena es apasionante, dos parejas follando, desesperados por sentir los cuerpos de otros salvajes sexuales como ellos.
Me inclino a observar como juan se folla a Ana, ella con su cabello suelto, apoyada en la cama, con la respiración entrecortada. El cómo cual caballo desbocado, introduce su enorme polla en su coño empapado, llenándola de placer sin contemplaciones. Ana me mira directamente y me demuestra con sus gestos como mi pareja la colma de satisfacción, sus clamores por más me demuestran que estaba ansiosa porque este momento llegase.

10.05.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 10

Tomamos el coche con destino al hotel, al llegar les invitamos a nuestra habitación para seguir la fiesta, gracias al mini bar en la habitación podemos seguir bebiendo. Juan se encarga de ello mientras que yo trato de dar un poco de ambiente al lugar con música.  Ana y Carlos se sientan en la cama, nosotros acercamos las sillas que se encuentran distribuidas por la habitación y comenzamos de nuevo con la conversación.
Cansada después de varios minutos de conversación, decido proponer un juego, para amenizar más aun la noche
- ¡bueno chicos, llego la hora de jugar! – digo animada por el alcohol
- ¿un juego? … vale, ¿Qué propones? – pregunta Ana
- verdad o reto. Vamos a ver qué tan sinceros podemos llegar a ser – le guiño el ojo, ella mira aterrorizada pensando que puede salir en el juego nuestro encuentro de hace unas horas – comenzamos con las verdades y en la segunda ronda van los retos, así nadie se queda sin ninguna de las dos opciones por hacer.
- ¡genial! – chilla Carlos – ¿Quién empieza?
Juan bebe de su copa con tranquilidad y responde
- que lo hagan las chicas –
Sonrió con malicia mirándole, sabe que puedo llegar a ser muy juguetona y está deseoso de verlo
- ok, empiezo yo – señalo a Ana y obviamente tiro a matar –  Vamos a ello, y recuerda debes decir la verdad… ¿te gustan las chicas? – la miro fijamente sonriendo. Todos están expectantes a su respuesta. Se hacen unos minutos de silencio cuando ella decide responder
- bueno….gustar…pues no sé, puede…-
- sí o no Ana, solo tienes dos opciones para responder – señalo con malicia, quiero que responda con seguridad, eso me excita de sobremanera
- claro…claro – hace una leve pausa y responde ante la mirada atenta de Carlos – sí, me gustan
Me siento orgullosa de su respuesta, me encanta llevar a la gente al límite, así que sonrió aún más. Carlos está sorprendido pero se le nota cierto gusto por lo que acaba de oír, aun así se dirige a Ana en busca de explicaciones
- pero Ana…no lo sabía… ¿Cómo?... ¿desde cuándo? –
- no es tu momento Carlos, ahora le toca a Ana preguntar – le digo recalcándole que es un juego y debemos seguir, no quiero que se estropee, ya tendrán tiempo para hablar
- vale, vale…continuar – dice y bebe de un trago su copa
- Ana, es tu turno – indico
- ok, mi pregunta es para Juan… - le mira con deseo pero a la vez se le nota nerviosa, tímida – aparte de tu chica, ¿existe alguna chica que te guste tanto como para follartela?
Me quedo bastante sorprendida ante su pregunta, no me imaginaba que fuera tan directa, pero me gusta que se meta por ese camino. Obviamente Juan está encantado con esa pregunta, así que contesta sin pensárselo mucho
- sí, tu – le dice sin titubear, ella se sonroja y sonríe tímidamente. Carlos ya ni se inmuta, al parecer sabe que el juego tiene un cometido y esta vez se deja llevar – ahora es mi turno de preguntar. Carlos, ¿preparado? – le pregunta
- venga, dispara – contesta
- perfecto. ¿Te follaras a mi chica? – directo, cortante, sin dudas, así es él. Se queda tan tranquilo bebiendo de nuevo de su copa y esperando la respuesta
- si ella me deja, toda la noche si es posible – contesta sin dejar de mirarme y esa mirada hace que me moje completamente
- Andrea, tu turno. ¿Me dejas follarte? – pregunta sin ninguna vergüenza ya
- ya estas tardando – le contesto mientras me muerdo el labio de manera muy sensual
Las cartas están sobre la mesa, cada uno ha dado el paso necesario para calentar la noche. Tenemos claro que nos deseamos mutuamente, que tenemos ganas de aventura, de sexo loco y desenfrenado. Comienza la hora de los retos
- Ana tu eres la primera, ¿preparada para el reto? –
- una copa más y estoy lista – responde bebiéndose de un solo trago un chupito de tequila que hemos traído para la ronda de retos
- vale, te reto a un baile… -
- venga ya, eso es súper fácil – dice mientras se ríe
- … para juan. Quiero que le bailes de manera muy sensual, tanto como para que desee follarte allí mismo en la silla donde está sentado –
Juan suelta a reír, le encanta que esté jugando tan fuerte. Por otro lado Carlos se muestra ansioso, se le nota el deseo ante este reto. Ana bebe su segundo tequila
- perfecto, lo hago – ya está completamente desinhibida, las copas y por supuesto nuestro encuentro, han hecho que ella se olvide de timidez y vergüenzas, ahora muestra su lado más vicioso, eso nos atrae a los tres.
Se levanta y cambia un poco la música, necesita algo más animado y sensual para el momento. Busca por unos segundos y encuentra la canción perfecta, Rude Boy de Rihanna. Empieza la canción y ella va caminando directo hacia su espectador. Juan se acomoda en su asiento preparado para el espectáculo.
Sus caderas se comienzan a mover muy lento cerca de él, es como si sintiera la música en cada fibra de su cuerpo. Se pone de cara a él y va moviéndose con soltura, muy sexy con ese vestido veraniego que lleva que le marca sus curvas
- Juan, ¿reto cumplido? – pregunto al ver como la mira excitado
- cumplido – afirma mientras continua observando como mueve Ana su culo con destreza y se va alejando de el para sentarse de nuevo
- ahora cariño, te toca a ti –
- ok, ¿Qué tengo que hacer? –
- muy sencillo, bésala – hay picardía en mis palabras
No se lo piensa dos veces, se pone de pie y se acerca a ella. Ana se muestra ansiosa y espera encantada a que el la bese. Este la invita a ponerse de pie nuevamente, la rodea por la cintura y la sujeta muy cerca de él. De repente sus labios se funden en un beso excitante, húmedo y atrevido.
Carlos y yo nos miramos nuevamente, al parecer deseamos lo mismo pero nos contenemos, es un juego y así las reglas lo marcan, debemos esperar a nuestro momento.
Pasan un par de minutos y ellos continúan besándose, se ahogan en el deseo y no quieren parar, pero el reto debe llegar a su fin, por ahora
- al parecer el reto se ha cumplido con creces – digo mientras observo su erección
- mmmmm…y tan cumplido – suspira Ana mientras se relame después de sentir sus labios
- Carlos, tu reto – dice juan – debes tomar un hielo y excitar a Andrea con él. Tú eliges el cómo utilizarlo y porque lugares de su cuerpo utilizarlo
Yo como siempre, tan dispuesta, me quito el vestido y me tumbo plácidamente en la cama para darle más acceso a jugar. Me quedo en sujetador y el culotte que llevo puesto. Me mira con ganas de devorarme entera. Toma un hielo y se pone a horcajadas sobre mí. Lentamente comienza a deslizar el hielo por mi cuello, lo siento en mi piel y me recorre un escalofrió por toda la espalda, me mojo instintivamente disfrutando de la situación. Lo sigue deslizando y llega a mis pechos aun cubiertos por la tela del sujetador, los rodea con el hielo mientras que yo disfruto como una loca de la sensación. Continua pasando por mi vientre, mi ombligo hasta que llega cerca de mi sexo, eso me excita completamente
- reto cumplido – dice juan, cortando el momento, dejándole con unas ganas locas de adentrarse en mi coño. Sabe que es mejor que lo desee con locura que entregárselo fácilmente
- bueno, por ultimo quedas tu – indica Carlos mientras se levanta y me ayuda a incorporarme – tu reto es hacerme un masaje, muy suave y sensual – aprovecha la oportunidad para que sigamos tocándonos
- ok, voy por el aceite –
- que el masaje sea con los pechos – dice rápidamente Juan. Rio ante su propuesta, él siempre va más allá. Acepto, por supuesto Carlos también y Ana está encantada con la idea.
Él se quita la camisa y se acuesta en la cama. Traigo el aceite y lo esparzo por su espalda, me quito el sujetador y me pongo encima de él. Comienzo el masaje por toda su espalda, aprisiono mis pechos contra ella e inmediatamente mis pezones reaccionan colocándose duros ante el contacto de su piel. El disfruta plácidamente, se escuchan sus leves gemidos al sentirme semi desnuda encima suya.
Me muevo en círculos por toda su espalda, deslizándome suavemente gracias al aceite, mientras tanto al pie de la cama se encuentran Ana y Juan muy juntos. Él le toca sutilmente por la espalda y ella responde entre suspiros a sus caricias. Miran atentos como masajeo a Carlos, una escena excitante para todos
- ahora ponte boca arriba – le indico y hace caso inmediatamente. Quedamos frente a frente, él se fija en mis pechos mientras traga saliva por la excitación. De nuevo me pongo a masajearlo, pero el deseo de ir más allá me puede y después de unos segundos frotándome contra él, quiero más…mucho mas

9.08.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 9

El agua se encuentra bastante cálida, invita a probarla pero decidimos no hacerlo por las horas que son. Ana está muy callada y casi toda la conversación la llevo yo. Le noto un poco distante, así que decido preguntar
- ¿te sucede algo? –
- nada, simplemente que aún no logro entender que paso en la habitación –
- poco, porque no nos dio tiempo – digo entre risas para relajar la tensión – tranquila Ana, que no ha pasado nada, simplemente fue un beso, aunque a mí me hubiese encantado que pasase algo mas
Me mira fijamente sin decir palabra. Seguimos nuestro camino. Metros más adelante nos encontramos con unas barcas de pesca y decidimos descansar apoyadas en una de ellas. Solo escuchamos el sonido del mar, la noche es tranquila. La luz de la luna nos acompaña. En un instante nos miramos, no aguanto más y me lanzo de nuevo a besarla.
Sus labios queman los míos, no sé si es por la excitación que las dos sentimos, pero nos besamos con total pasión que se nos olvida el sitio donde estamos. Le agarro sutilmente por el cuello para besarla con más poderío. Sus suspiros son ahogados por mi lengua que juega ágilmente con la suya, buscando más fuego de su boca. Nos tumbamos suavemente en la arena que aún conserva el calor del verano, mis manos comienzan a tocar su exquisita piel blanca, subiendo desde su pantorrilla buscando camino hacia su entre pierna. Siento como mi mano arde al acercarse hacia su coño. Deseosa estoy por saborearlo y me apresuro a tocarlo. Paso mis dedos dócilmente por la tela suave de su ropa interior, siento como esta mojada y eso hace que me excite aún más. Ella gime despacio al sentir mis dedos cerca, se relame los labios como pidiendo más. Le beso nuevamente saboreando sus gemidos.
Satisfago nuestros deseos esta vez tocando sin la tela de por medio. Busco con calma su clítoris que se encuentra totalmente expuesto para mi deleite. Lo palpo y Ana se retuerce de placer. Le gusta que mis manos le acaricien y me lo hace saber
-¡no pares por favor! – dice entre susurros
Sigo acariciándole pero esta vez voy en busca de algo más, en busca de ese momento exclusivo donde ella se dejara llevar por mí y me dará todo de sí. Ahora mis dedos siguen agiles buscando el momento para penetrarla. Se moja por completo haciendo que estos deslicen hacia el interior de su coño preparado para follarle. Lentamente introduzco un dedo y ella gime nuevamente de placer. Saca sus pechos aprisionados por su vestido, dejando a la vista sus suculentos pezones que me incita a besarles. Me abalanzo sobre ellos y los meto en mi boca, jugando con ellos, mordisqueándoles. Sus gemidos dan aprobación a mis juegos, continúo como cual sediento.
Mis dedos no paran de penetrarla, esta vez voy más allá introduciendo un dedo más, eso le encanta y lo noto cuando su coño los aprisiona hábilmente, impidiendo que salgan. Prosigo con rapidez, esperando el dulce momento de ese primer orgasmo que tanto busco en ella. No para de sentir placer y yo no me detengo en el proceso, pero deseo probar más, mucho más aun, así que dejo sus pechos libres de mi boca hambrienta y me dirijo a su sexo que esta empapado con sus flujos, pidiendo que le devore completamente.
No le doy tiempo de reaccionar, cuando siente mi lengua retozar sin parar en su coño. Un grito seco se escucha de sus labios al sentir que mordisqueo gentilmente su clítoris, eso me excita aún más y hace que saboree con más ahínco. Siento como sus flujos llenan mi boca. Estoy impaciente por sentirla.
Ahora mis dedos son acompañados por mi lengua que no para de lamer entero su coño, de refrescarme con su sabor. Por fin llega ese instante donde ella se vuelve toda carne, entregándome toda su corrida. No paro y el orgasmo se hace eternidad, no para de correrse, no para de gemir
- ¡mmmmm! ¡Dios! – dice codiciosa de más placer
Despojo de ella todo el líquido dulce que su coño me ha concedido. Relamo la comisura de mis labios las últimas gotas que quedan de ella, aunque sigo excitada y con ganas de más, me siento satisfecha por poder deleitarme en ella.
Se acomoda despacio su vestido y se incorpora. Nos besamos nuevamente, esta vez con dulzura. Le miro embelesada, esta sonrojada y sus ojos sonríen de placer
- gracias… - me dice mientras me da nuevamente un tierno beso - …ha sido la mejor experiencia de mi vida
Sonrió y sigo besándola, sus labios me encarcelan, no puedo separarme de ellos. Me levanto y la invito a seguirme. Vamos de camino al encuentro con los chicos, de nuevo el silencio se hace entre nosotras. Al llegar al bar, vemos como ellos siguen de copas y riendo como locos. Nos vamos acercando a la mesa, antes de llegar la tomo de la mano y le digo susurrando
- esto ha sido solo el principio… – la miro fijamente con deseo y noto su respuesta con un suspiro profundo. Nos sentamos y acompañamos a los chicos con unas copas
-¿Qué tal chicas?, ¿ha estado divertida la caminata? – pregunta Carlos inocentemente
- ha estado muy entretenida, con ganas de caminar más… ¿verdad Ana? – me mira sin dejar de parpadear, intentando buscar las palabras precias para responderme
- con ansias… -
Juan nota nuestras miradas, pero decide no preguntar aun nada. Pide otra ronda porque la noche aún le queda para terminar y tenemos planeado disfrutarla hasta el último minuto. Yo decido parar de beber, ya que debo conducir de vuelta al hotel, pero aun así estoy disfrutando de las historias de Carlos, de los coqueteos descarados de Ana y de las caricias secretas por debajo de la mesa de juan. Suena una canción de fondo que me encanta, Policy of truth de Depeche Mode, así que me pongo en pie y comienzo a mover mis caderas. Siento la música en mi cuerpo, no puedo parar de moverme sensualmente al lado de juan que agarra inmediatamente mis caderas, acariciando sensualmente mientras que Ana y Carlos se quedan encantados con mis movimientos.
Las notas suaves de esta canción hacen que me sienta más sexy que nunca, así que aprovecho el momento para provocar a mi amiga de juegos, pero al parecer tiene un efecto colateral en Carlos, algo que no me molesta del todo. Juan sigue agarrado de mis caderas, le observo pero me doy cuenta que su mirada está puesta en Ana que también le mira fijamente, se nota la tensión sexual entre ellos y eso me excita. Decido jugar un poco así que beso a juan y le miro, ella con la boca entre abierta, visiblemente excitada ante tan erótica escena, respira con dificultad.
Me divierte excitarla, pero me gusta más aún el efecto que tengo en los chicos con mis juegos, así que continúo hábilmente con la locura de provocarles
- ¿bailas? – me dirijo a ella ofreciéndole la mano para que me acompañe antes que la música cese. Se pone en pie y la acerco a mí. Carlos y juan no nos quitan la mirada de encima, les altera de sobre manera vernos bailar.
El roce es claramente descarado, se nota la química entre ella y yo. Le acaricio levemente la espalda y ella me acaricia el cabello, enredando sus dedos en él. Seguimos nuestro sensual baile, la canción está a punto de terminar, así que Ana aprovecha el momento para hablar
- tengo curiosidad por saber algo – dice sin parar de bailar - ¿Cómo es que te gustan las chicas estando con un tío tan interesante como lo es juan?
Le miro sorprendida ante su pregunta, es verdad que es bastante interesante que cualquier chica deseara estar con él y al parecer Ana es una de ellas
- ¿tan interesante? … ¿acaso te atrae? – pregunto mientras nos sentamos de nuevo al terminar la canción
- bueno…es… es un chico muy guapo sin duda…se podría decir… - dice entrecortando sus palabras
- vamos Ana, que creo que hemos pasado ya el umbral de la vergüenza, ¿no crees? – le guiño el ojo provocándola
- la verdad es que sí, me atrae tanto como lo haces tú. Lo siento, no sé qué me pasa, pero es que les veo juntos y es una combinación explosiva para mí –
Sonrió levemente mientras me muerdo el labio inferior, ella aun no lo sabe, pero es el momento más excitante para mí de la noche y ese gesto lo corrobora. Mi cabeza comienza a fantasear, la noche pide guerra y yo voy a por todas.

7.23.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 8


Alguien toca la puerta. Nos sobresalta logrando que nos separemos rápidamente. Sus nervios se denotan con claridad cuando pregunta quien es
- soy Carlos chicas, ¿listas? – dice al entrar a la habitación. Ana intenta disimular la situación, yo por el contrario la excitación se me escapa por los poros de todo mi cuerpo
- si… claro… lo estamos – responde ella y se aleja velozmente de mí para encontrarse con Carlos. Los sigo mientras vamos camino del elevador, Carlos se adelanta para llamarlo y en ese preciso instante aprovecho para tomar de la mano a Ana y la atraigo hacia mí
- no te preocupes, no tiene que saberlo si no lo deseas, aunque nunca se sabe que pueda pasar si se entera – sonrió maliciosamente a lo cual ella responde con una sonrisa tímida
El atardecer nos acompaña y la noche se presenta bastante calurosa, se agradece la brisa del mar que nos acompaña por el camino. Uno de los guías turísticos del crucero nos ha recomendado un restaurante/bar junto a la playa, nos ha dicho que es bastante ameno y su comida es deliciosa, así que hacemos caso a sus palabras, alquilamos un coche y nos dirigimos a Siparos, un restaurante de comida griega con unas preciosas vistas, un poco a las afueras de Naoussa.
El sitio es encantador, el ambiente de ensueño y el servicio es de primera. Disfrutamos como niños del lugar. Luego de la cena, nos tomamos unas copas en el bar. La música es suave, así que ayuda a crear un buen ambiente para conversar. Entre risas e historias, observo detenidamente a Ana recordando nuestro beso y sigo tan excitada como cuando sentí sus labios. Juan nota como la miro, dudoso pregunta
- ¿pasa algo con Ana? –
- no, ¿por? – digo saliendo de mis fantasías
- no sé, como la miras con tanto detenimiento –
Me muerdo el labio instintivamente y mis ojos se dilatan al mirarlo
- nena, ¿me quieres contar algo? – pregunta de nuevo pero esta vez sonríe como si ya supiese la respuesta
- puede… - respondo relamiéndome con mi historia – al parecer tengo una nueva amiga para jugar – le digo mientras le miró fijamente para que se dé cuenta de lo excitada que me encuentro. Me mira y sigue con esa sonrisa de sabelotodo que me encanta
- vaya, vaya, mi niña quiere jugar. Pero no tenía ni idea que ella también le gustaran las chicas – dice entre susurros para que ellos no nos escuchen
- al parecer ni ella lo sabía, me confeso que ha estado teniendo fantasías con ello y me ha dicho que también las ha tenido conmigo –
- mmm, interesante situación. Bueno, ¿Qué harás para jugar con tu nueva amiga? –
Me quedo callada por unos minutos, disfrutando de nuevo del recuerdo de sus labios
- di mejor, que he hecho ya – digo sintiéndome una jugadora sexual nata – la he besado y vaya beso cariño, me tiene totalmente excitada el solo recordarlo – y me acerco a él dejándole clara mis intenciones mientras le rozo la entrepierna suavemente. Él se ríe y me acerca a él, besándome apasionadamente
-venga parejita, dejar algo para la habitación – dice de manera burlona Carlos mientras nosotros nos separamos y todos reímos al unísono.
Juan y Carlos han congeniado maravillosamente y eso se nota en sus conversaciones, parece que se conocieran de toda la vida. Después de varias horas tomando copas y hablando, invito a Ana a dar una caminata por la playa, se ve preciosa desde el bar, así que me apetece acercarme, entre tanto los chicos se quedan para seguir con su conversación que se torna ya picante por el alcohol
- he observado que tú y Andrea siempre son muy cariñosos pero sobre todo apasionados, como el beso de ahora – dice Carlos entre risas - ¿Cómo lo hacen?, ¿es normal que estén así todo el tiempo? – pregunta extrañado de nuestro comportamiento
- por supuesto que es normal, ¡es como somos! – Responde juan animadamente – ¿Qué tiene de extraño?, ¿acaso tu no lo eres con Ana? –
- bueno, somos apasionados pero no todo el tiempo, tenemos nuestros momentos, como el de la otra noche – dice con cierta chulería. Ríen los dos mientras beben de nuevo de sus copas
- venga bribón, a saber que has hecho la noche anterior que no has contado nada – señala juan intentando que Carlos le cuente sus aventuras
- ¡todo! – chilla entre carcajadas – todo querido amigo, Ana estaba hecha una zorrita y eso me puso como loco, además Andrea tuvo también algo de culpa – dice sin darse cuenta que habla de la novia de su amigo de copas
- ¡¿Andrea?! - pregunta sorprendido juan
- sí, si…tu chica, la otra noche… - hace una pausa dándose esta vez cuenta que está hablando sin tapujos de mi – ¡uff!, perdona, ya no se ni lo que hablo
- vamos tío, hay confianza, ¿Qué hizo mi chica? – pregunta juan mientras le pone la mano en el hombro para darle más seguridad ante su confesión
- ¿la verdad?, ponerme totalmente cachondo – de nuevo ríen los dos ante sus palabras. Juan sabe el efecto que puedo tener en los hombres y eso le encanta
- sí, se de lo que hablas. Es una chica que consigue que los hombres caigamos rendidos a sus encantos, ¿Por qué crees que estoy con ella?, a mí me vuelve loco en la cama y fuera de ella – recalca con orgullo y satisfacción – aunque Ana no se queda atrás ¿ehh?, pedazo de mujer tienes

La conversación sigue entre risas, las copas van y vienen, las confesiones se vuelven más picantes. Al parecer los chicos están interesados, cada uno por igual, en la mujer del otro y eso les da una idea, algo que juan sabe que no podre rechazar.

7.22.2015

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 7


Abandonamos la isla de Naxos para embarcarnos de nuevo en el crucero con dirección a la isla de Paros, dos días para recorrer Parikia, su capital. Un hermoso pueblo de casas encaladas asentado sobre la ciudad clásica. Por eso los restos arqueológicos afloran entre jazmines, algo que me lleva añorar los comienzos de mi relación con Juan.
El día se llena de exquisitos gustos gastronómicos griegos e internacionales que se encuentran en el pueblo. Nuestras largas pero interesantes caminatas, nos ayudan a conocer la alegría y los detalles excesivamente cuidados en todos los comercios y cafeterías que rodean al pueblo.
Al ser una sola noche en la isla, nos ponemos de acuerdo para disfrutar de la vida nocturna que Naxos tiene para darnos. La gente local nos recomienda Naoussa, que está ubicada al norte de la isla. Un puerto pesquero que ofrece gran variedad de restaurantes, tabernas y refinados pubs con una gama de ambientes donde las prisas y el estrés no son bienvenidos.
Como siempre, Ana y yo nos vestimos para cautivar. Ella en principio no quería llamar tanto la atención, aunque tiene un cuerpo para admirar, pero yo la convencí que lo mejor que podría hacer es sacarle partido
- ¡vamos Ana!, con ese cuerpo espectacular que tienes, ¿cómo no aprovechar y mostrar lo que Dios te ha dado? – rio anímicamente mientras con total confianza le doy una palmada en su culo mientras ella se mira al espejo
- sí que me gusta mostrar, pero no soy como tu Andrea, eres más…picara – dice mientras me sonríe por el espejo – además, tu sí que tienes un cuerpo de escándalo, otra cosa es que no te des cuenta – esta vez se da media vuelta quedando frente a frente conmigo, mientras yo me sonrojo tontamente ante su comentario.
Confieso que cuando conocí a Ana me encanto, aunque no paraba de hablar. Su mirada tan cálida, su voz melodiosa y su cuerpo finamente pincelado me llamo muchísimo la atención. Me encanta las mujeres como ellas, tan delicadas
- bueno venga, que aún nos queda el maquillarnos – digo sin dejar de mirar fijamente sus labios, que el sol de Grecia a coloreado con un rojo intenso que invita a besarla. Ella por su parte, pensativa y aun de pie frente a mí, suspira pausadamente, no logro descifrar sus pensamientos pero su mirada se convierte en una confesión
- ehh…Andrea…- dice mientras juguetea como una niña con su dedo índice en la boca - ¿recuerdas aquella confesión que quería hacerte? – le indico que si con la cabeza mientras me distraigo con su juego tonto que me trae loca – pues…creo que
- ¿crees que?, venga nena no será tan grave lo que tienes que contarme – le digo para así apresurar su confesión porque la curiosidad me está matando
- pues…es que…creo – dice pausadamente. Cuando de repente, su confesión sale de golpe - ¡me gustan las mujeres! – espera silenciosamente en busca de una respuesta por mi parte. Mi cara denota sorpresa pero a la vez sonrió porque pienso que el destino me ha dado una clara señal
- pero ¿estas segura de eso?, mira que muchas veces observamos a otras chicas simplemente por admiración a su belleza o personalidad – le digo mientras que ruego porque su confesión no cambie
- al principio pensé que sería eso, pero ahora estoy segura que no, que me gustan también las chicas. No sé cómo se pueda tomar esto Carlos, nunca he tenido ninguna acercamiento con una, pero es que no paro de pensar en ello. Además tengo una en la cabeza que me está volviendo loca – señala mientras continua con su juego entre su dedo y su boca
- ¿Qué pasa con esa chica? ¿Has tenido algún momento? –
- no literalmente, pero la otra noche que tuvimos Carlos y yo, ese momento cama tan fogoso que te comente – sonríe provocativamente mientras recuerda aquella noche – me imagine con ella y fue más que excitante.
La confesión de Ana me pone alerta, siento como mi coño responde ante sus palabras, me excito y no puedo evitarlo. Me emociona pensar que ella le atraigan las chicas, aunque sea una nueva experiencia para ella, me gustaría ser parte de ella, pero nos queda poco tiempo para ello, debo buscar la manera de lanzarme.
- bueno, ya me contaras quien es la chica – digo mientras me dirijo al espejo para maquillarme – además nena, puede que tengas la oportunidad con ella y si Carlos lo sabe, seguro se apunta a esa nueva experiencia – sonrió maliciosamente a lo cual ella responde de igual forma
Se pone a mi lado y me imita, maquillando sus ojos claros. Nos quedamos en silencio, aunque yo no paro de mirar en el reflejo del espejo. Ella también lo hace y veo en ella algo más allá de su anterior confesión que me hacen pensar que aún queda más. No me atrevo a preguntarle, pero mis deseos por saber más me inundan vorazmente.
Terminamos con destreza nuestra tarea, dando así los últimos toques antes de encontrarnos con los chicos. Ana me pide que le ayude con una delicada cadena que quiere ponerse para esta noche. Hace su pelo rubio hacia delante y deja al descubierto su cuello. Me resisto en besarlo, así que me apresuro a ponerla
- tienes un cuello precioso – digo mientras termino de abrochar la cadena. Sonríe tímidamente y me agradece por las dos cosas – por cierto, no te preocupes por el nuevo descubrimiento que has hecho con las chicas – le susurró al oído mientras poso mis manos en sus hombros acariciándolos suavemente – si necesitas ayuda, solo tienes que pedírmela – se da media vuelta con una expresión de sorpresa ante mis palabras
- tu…tu...tu – sus palabras son cegadas por la sorpresa - ¿Cómo?...digo, ¿tú también? –
- ¿yo también? – rio divertida ante su pregunta – sí, si…yo también, es por eso que te digo que si necesitas ayuda, hablar o…algo más, pues aquí estoy
- bueno, sí que me vendrías de mucha ayuda la verdad, porque… - se muerde el labio inferior de manera nerviosa – la chica de la que te hable…
- ¿sí?, ¿Qué pasa con ella? –
- eres tu – y como siempre su timidez se convierte en nerviosismo ante una nueva confesión.
El silencio se adueña de la habitación. Las dos, pensativas, una frente a la otra. Decido no perder un minuto más y sin pensarlo me lanzo y la beso. Un beso suave, totalmente delicado. Ella responde a mi beso. Segundos después se separa de mis labios
-¿Qué haces? – pregunta bastante sorprendida. No le doy tiempo para analizar aún más la situación y la beso de nuevo. Sus labios se vuelven presos de los míos, no tiene escapatoria.

Se deja llevar por el momento y me besa descaradamente. Nuestras lenguas juegan y las caricias hacen parte del momento. Le acaricio la espalda mientras sus manos se agarran a mi cintura. Tiene unos labios dulces y su sabor me embriaga, son lo más delicioso que he podido llegar a besar. Los minutos se hacen eternos pero el deseo aún más, no quiero parar y sé que ella tampoco.

5.31.2014

CUESTIÓN DE LUJURIA: ISLAS GRIEGAS, CAPÍTULO 6

- me pones como un desquiciado – dice mientras le arrebata brutalmente el vestido, dejándole el cuerpo casi al desnudo, solo la cubre un culotte de encaje rosa que la hace aún más delicada y apetecible ante su insaciable marido.
Se ha levantado la bestia que llevaban escondida en la pareja, aunque aún no está claro como se ha despertado, lo único que saben los dos es que están locos por dejarla salir a explorar estas nuevas sensaciones que sus cuerpos piden a gritos. Están ansiosos por tocar, morder, besar y follar cada poro que la piel abra para ellos. Se necesitan, se desean y es aquí, ahora
- no puedo creer que te sienta tan cerca de mí y aun desee más. Esta sensación me está consumiendo – le recalca e inca sus dientes en el suave cuello de Ana, que se deja llevar y se entrega plenamente
- como extrañaba esta parte de ti. Ansiaba volver a tenerte así en nuestra cama – indica ella y se abalanza a besarle calurosamente mientras él le agarra por el culo, acercándola aún más a su pecho todavía cubierto por la tela de su camisa blanca de lino suave, convirtiendo ese calor sexual en una explosión de lujuria. Aunque la pasión contenida por tanto tiempo se desborda por cada célula de su cuerpo, quieren alargar el momento y recrearse en él, así que deciden ir con pausa, complaciéndose sin parar, entregándose absolutamente al sexo.
Ana se tumba sutilmente en la cama, lista para presenciar la desnudes de su pareja, este a su vez se va despojando de toda la ropa dejando al descubierto un cuerpo masculino digno de admirar. Carlos es un hombre de 34 años, de 1.72 de estatura, moreno, ojos expresivos, manos habilidosas y una boca de ensueño, algo que a cualquier mujer le atrae, pero le falta ese toque de imaginación aunque al parecer esta noche su mente vuela y sus palabras lo demuestran
- lo único que deseo esta noche es hacerte completamente mía – dice mientras se acerca velozmente al cuerpo cálido y sensual de su joven esposa. Esta le recibe excitada, lista para sentirlo, para rasgarle la pasión enterrada
- eso es lo que tanto anhelo, demuéstrame de que eres capaz – y con estas palabras comienzan a retozar como dos incultos seres humanos que solo saben hablar con el cuerpo.
Carlos toma a Ana y le arranca de manera bestial la última pieza de ropa que tapa su sexo, busca rápidamente la manera de rozar su miembro rígido en ella y lo consigue. Ella suelta un gemido de súplica, pidiendo así que este la penetre sin más espera.
Ante la pasión casi incontrolable, Ana toma el control de la situación y decide dominar a su compañero de cama. Toma posición encima de él. Sin pensarlo y dejándose llevar por su obscenidad, introduce en su coño desbordado de gozo la polla de Carlos que esta lista para la lucha. Ella empieza a moverse tenuemente, sintiendo así toda su virilidad. Se deja llevar por la situación y sin pensarlo se convierte en una loba sedienta en busca del más puro de roció que sacie su sed de sexo.
Sus pechos grandes rebotan ante la mirada pecaminosa de Carlos, a este le encanta regodearse en ellos, son perfectos al tacto, a la vista, al gusto. Suaves, de un color rosa cautivante, con unos pezones perfectos para saciar su vicio. Está hecha una leona, su celo contenido es ahora un grito de libertad que la deja sin respiración. Se mueve de manera incontrolada, follandose a si misma utilizando a Carlos como herramienta y esto a él le fascina, le hace ver que su mujer es una posesa del sexo y él debe aprovechar el momento
- así Ana, muévete así, que vea lo puta que eres – dice sin pensarlo, simplemente sus palabras se convierten en la clave para que su mujer se mueva más aún, para que disfrute infinitamente
- mmm, como me gusta que me hables de esa manera – dice jadeando y sin parar de follarse, sintiendo cada centímetro de piel que rodea la polla de Carlos. En sus pensamientos no hay cabida para el pudor, solo existe el sexo, la perversión, el vicio. Se entrega al deseo y descubre que su cabeza da vueltas, llegando a el mismo lugar, imágenes sutilmente borrosas pero en las cuales se identifican a esa mujer, esos labios. Imágenes que reconoce y que disfruta, que hacen que su vicio se incremente.
Y allí esta ella, la mujer que ocupa su más oscura fantasía y la cual desea hacer realidad. Besar esos labios carnosos y llenos de sensualidad que la invitan a pecar. Sentir en su piel sus manos suaves y delicadas, escuchar su voz mientras le pide que la folle. Así de esta manera, deseando a otra en su cama e imaginando a su esposo haciéndola suya, se corre Ana de manera excesiva, haciendo que la polla de Carlos chorree con sus flujos
 - ¡oh, preciosa!, no sabes como deseaba volver a sentir tus corridas – sentencia Carlos y casi sin dejarla respirar, la sigue follando para que sus orgasmos sigan siendo presentes en la habitación.